Satán me mira desde el coche de adelante

CC/Tainá Del Negri
CC/Tainá Del Negri

Satán me mira desde el coche de adelante. Sus ojos rojos inyectados en rojo se encienden según avanza el tráfico. Me mira y me traspasa las pupilas para ir a parar donde perpetro el terror. Mi cámara secreta de los horrores. Allí es donde planeo volar por los aires mi comunidad de vecinos porque no soporto a la vecina estúpida del tercero, donde deseo fervientemente que comience la Tercera Guerra Mundial… hermosa, escrita con mayúsculas: sangre derramada, desfiles militares, discursos enardecidos y toda esa mierda que tanto nos gusta de los genocidios. La guerra, la más poderosa de todas las drogas. Imagino los cadáveres esparcidos sobre el asfalto y las cámaras de televisión regodeándose en los cuerpecitos desmembrados de los niños, filmando cada minúsculo detalle. Puedo imaginar cada palabra del reportero de guerra y su falsa compasión. Puedo imaginar cómo arde en el infierno.

Satanás me clava la mirada y se la sostengo. Porque no le temo. El señor es mi pastor, nada me falta. Atravieso cada día los valles de oscuridad insondables del supermercado, la cafetería, la panadería… La vieja que se me cuela en la charcutería como si fuese imbécil y yo que hago que no me doy cuenta. La vieja a la que degüello con fruición en ese rinconcito oscuro de mi mente. Los programas de televisión que pongo de famosos de tercera haciendo el imbécil en una isla. En mis fantasías, una tribu caníbal los desmembra y los devora en un festín televisado en directo.

Recuerdo cuando Lucía Etxebarría salía en ese programa. Era lo mejor que había visto en mi vida. Aquel ser humano con delirios de grandeza soltando todas esas chorradas. Aquella mujer que decía ser escritora me hizo pasar momentos inolvidables, a mí y a todos los miles de personas que disfrutábamos viéndola sufrir cada día más. La inquina que le tenían sus compañeros, la cobardía que demostraba Lucía, que quedaba retratada como la tía más inepta del mundo y su actitud porcina… nos encantaba observarla. Disfrutábamos con sus lágrimas y con sus diálogos interiores de retrasada. Además tenía un buen par de tetas.

Recorro las escolopendras, recorro la tundra helada, las últimas imágenes de la retina del fusilado y el desierto inmenso. Recorro los manglares, las chabolas de los gitanos, la migración de la mariposa monarca, la función de fin de curso del instituto, las inyecciones letales, las cadenas de montaje y los cantos tuvanos. Quiero ver cómo chupas una polla. Campañas de sensibilización en contra de la explotación infantil presentadas por guaperas con tenis cosidos por niños esclavos pakistaníes. Campañas contra la explotación sexual publicitadas en periódicos, unas páginas antes de los anuncios de putas. Campañas contra tu puta madre.

Satán me mira desde el coche de adelante.

 

 

Pedro J. Panoplia
Pedro J. Panoplia

Adjunto del adjunto del director, esta exótica promesa del periodismo patrio mueve los hilos en esta web. Amado y odiado a partes iguales, transpira neoperiodismo por cada uno de los poros de su piel. Duerme, come, caga y vive en la redacción.

Un comentario

  1. Pedro J., no sé si has visto que Satán te mira desde delante y Exuperancia Rapú desde detrás, con un enorme consolador negro en la mano. Yo lo tendría en cuenta….

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